Cuenta la leyenda, que hubo una vez un amor que superó los límites de la separación, del dolor y la muerte, dos almas unidas en una sola separadas por una cruel guerra.
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Las ciudades italianas fueron escenario de familias rotas por el dolor, besos con la urgencia de la separación inminente, miradas hacia lo que se deja y lo que con probabilidad se perderá para siempre en este inicio de guerra.
Las noticias llegaban tarde y mal a la ciudad de Montepulciano, que como el resto de la Toscana, estaba ocupada por las tropas Francesas. Se desconocía la suerte de aquellos que habían abandonado la ciudad en pos de la defensa del país; había hambre y desolación, además de dolor por una generación probablemente perdida.
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| Nikon D80 / Nikkor 18-135mm / L. focal 31mm / exp 1/200s - f4.2 / ISO 320 / Medición ponderada al centro / flash si / Edición Adobe Photoshop CS4 |
Annabella miraba su flamante
vestido de novia mientras las lágrimas recorrían sus mejillas, en su mente solo
estaba la despedida con Dario antes de partir a luchar junto al Duque de Calabria,
y sobre todo sus últimas palabras “pase lo que pase, mi corazón te esperará allí
donde vaya por toda la eternidad”… era su mejor amigo, su compañero desde la
niñez, el amor de su vida y esa odiosa guerra había hecho imposible su
casamiento a pesar que en su destino parecía estar escrito desde que nacieron. No
comía, no dormía, presa de la desesperación de no recibir noticia alguna desde
hacía un año, necesitaba algo que calmara su alma, que tranquilizara su espíritu…
había pensado incluso en coger su caballo y adentrarse en aquel territorio
bañado de sangre simplemente para darle un único beso… ¿pero, hacia donde
dirigirse? Solo sabía que todo estaba perdido y que no había esperanza para los
pueblos italianos.
En esos días de angustia, era
visitada frecuentemente por Piero Frazzetti un mercader amigo de la familia de
Annabella. Piero era un hombre peculiar, se podría catalogar como un hombre
hecho a sí mismo, marino de profesión había hecho fortuna surcando los mares de
Oriente y consiguiendo artículos valiosos
y exóticos muy apreciados por las familias ricas de la zona, el mismo era
coleccionista de numerosos objetos variopintos adquiridos por esa latitudes, la
mayoría tenían una historia curiosa y si no la tenían, él las inventaba para
quien quisiera escucharlas; hombre sabio, pero tachado de loco por sus vecinos dado
su espíritu emprendedor, había perdido gran parte de su fortuna consecuencia
del bloqueo marítimo derivado de la guerra.
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| Nikon D80 / Nikkor 18-135mm / L. focal 18mm / exp 1/640s - f3.5 / ISO 320 / Medición ponderada al centro / flash no / Edición Adobe Photoshop CS4 |
Piero fue testigo de cómo la
mente de Annabella iba enfermando, de
cómo su cuerpo se consumía poco a poco,
y a pesar de sus palabras de ánimo y sus consejos de amigo nada surtía efecto en ella. Un día, después de obligarla a
dar un paseo por la Piazza Grande, decidió contarle una historia, sobre un objeto
volador con propiedades mágicas y que el mismo había traído de oriente. El objeto
en cuestión eran unas esferas voladoras que según contaban por esas latitudes, tenían
la facultad de hacer llegar cualquier mensaje a la persona amada estuviera
donde estuviera, simplemente se tenía que escribir unas pequeñas notas con los
mensajes e introducirlos cuidadosamente en cada una de ellas, si había un amor
fuerte y se creía suficientemente en él, el artefacto con ayuda de los vientos, llegaría hasta
su destino y la persona lo recibiría. Por primera vez en un año, vio brillar
una luz de esperanza en los ojos de Annabella. Con dedos temblorosos fue
escribiendo una a una las notas con los anhelos y deseos que quería hacer
llegar a Dario y cuidadosamente las fueron colcando en cada una de las esferas,
cuando Piero la vio marchar esa tarde se sintió feliz de haber inventado esa
historia para ella.
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| Nikon D80 / Nikkor 18-135mm / L. focal 35mm / exp 1/1600s - f4.5 / ISO 320 / Medición ponderada al centro / flash no / Edición Adobe Photoshop CS4 |
En ese tiempo, los reyes
católicos deciden mandar un ejército expedicionario al mando del Capitán Gonzalo
Fernández de Córdoba y así unirse a las tropas de Ferrandino, ya Fernando II de
Nápoles tras la abdicación de su padre; tras reconquistar Sicilia Citerior, se encaminaron hacia la
conquista de Nápoles. La batalla del 7 de Julio de 1495 fue decisiva, y la insurrección popular clave,
para la total expulsión del ejército francés de la ciudad, pero en ella Dario
Neri quedó malherido y esa noche fue trasladado al Hospital de campaña.
Anabella concilió el sueño plácidamente
por primera vez desde hacía meses pero a mitad de la noche se despertó bruscamente
presa de un pánico indescriptible, el frio intenso le recorría la espina dorsal
y lagrimas de desesperación acudieron a sus ojos. Rápidamente se levantó
preparó su montura y se vistió sin saber porque con su vestido de novia, cogió
las esferas que ella creía mágicas y se encaminó hacia el lago de
Montepulciano, rayaba el alba cuando dejaba atrás las casas del pueblo marcadas
con yeso por los franceses.
En aquel lago fue donde Dario le
dio su primer beso y donde le pidió matrimonio, una vez allí pensó en los
paseos que daban por las tardes, en las timidas caricias que se prodigaban y en
los tímidos besos robados y dejo volar las esferas hacia las nubes, después,
como himnotizada, se dirigió al lago y lentamente se adentró en él, imaginando que cada roce del
agua en su piel era una caricia que Dario le daba, y así siguió poco a poco hasta que desapareció en
la profundidad del lago.
Dario se debatía entre la vida y
la muerte, había perdido mucha sangre, la fiebre le hacia delirar y las fuerzas
le abandonaron ; con los primeros rayos de sol de aquel día, y tras nombrar a Annabella,
murió.
En ese preciso momento el artefacto
volador del Signore Frazzetti se perdía tras las nubes.
Fin
Carmen Donado Torres
Música: Awaken de Dario Marianelli



