Pues sí. Parece que acabar con todos los ídolos nacionales es el único camino que les ha quedado a los herederos de Sardá para conseguir, por eliminación, que el próximo verano sólo nos quede Luís Aragonés y su inane selección. Lo intentaron con Esteso, con Ángel Cristo, con Gila… Y ahora le ha tocado a Pajares. Todos lo saben ya: en una escena más propia de su gran éxito Todos al suelo que de la ciudad de Madrid en el año 2008, Andrés Pajares irrumpió hace poco en el despacho de los abogados que gestionan su economía ataviado con un bigote postizo y portando una pistola falsa y un aerosol de defensa; ítems con los que terminó agrediendo a los allí presentes cuando, en vista del porte, le negaron poder ver a su asesor personal.

Y así comenzó la Semana Pajares. La continuación de la aventura que el mismo actor comenzó semanas atrás en televisión demostrando a todo el país que algo en su cerebro no anda bien, esperemos que temporalmente. Una aparición que, desgraciadamente, no dejó dudas sobre su estado actual, aunque no desvelara que lo peor estaba por llegar, no sólo por lo acontecido estos días, sino por las imágenes que emitió el mismo programa una semana después: escenas que mostraban a Pajares hablando solo y dando vueltas por el plató durante los minutos de publicidad.
En Madrid, Pajares fue detenido por la policía, y no era la primera vez, aunque esperemos que haya sido la última. Hace unas semanas, tras pasar una noche detenido en Madrid, Andrés se montó en el AVE y fue a Barcelona, donde se hospedó en el lujoso Hotel Arts, situado en el puerto de la ciudad. Allí sufrió un ataque de ansiedad, destrozó una habitación y obligó a la dirección a llamar a los mossos d’esquadra, quienes le llevaron al Hospital del Mar. Allí, el forense del juzgado de guardia le realizó diversas pruebas y obtuvo en todas ellas el mismo resultado: nada de drogas. Aún así, algo parece seguro: Andrés Pajares no está bien; Andrés Pajares necesita ayuda. Y así lo confirman los vecinos de la calle Fernández de la Hoz, en Madrid, donde reside el actor desde hace muchos años y donde no sorprenden las últimas noticias. Varios vecinos cuentan que a menudo ven a Andrés paseando por la calle hablando solo, con los espejos de los coches o sencillamente deambulando con la mirada perdida.
Sin embargo, el actor niega tener problemas. Y es algo típico en quien los sufre. A sus 68 años, Pajares apenas goza del cariño del público y debe conformarse, a día de hoy, con la compasión de quienes le han visto caer. El que durante décadas fue el rostro más conocido y envidiado de la televisión sufre y, con él, los suyos. Personas a quienes podemos ver con mejores o peores ojos, pero al fin y al cabo personas que en mayor o menor medida sufren. Personas que deben dar dos pasos: el de acercarse con todo a su padre (o, en su defecto, alejarse para siempre de él) y el de abandonar la televisión por mucho dinero que ésta les ofrezca por seguir hablando de quien no necesita que le hagan más daño. Una persona que necesita ayuda, salud, compañía y quizás trabajo. Por que si hay una cosa clara es que si a día de hoy Pajares se recupera y se coloca delante de una cámara, revienta las salas.