Archivo de la categoría "Opinión"

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Jueves, 25 de Febrero de 2010

A Rey muerto…

Lunes, 29 de Junio de 2009

Les juro que llevo días intentado evitar un artículio sobre Michael Jackson. Y es que por todos ustedes es bien sabido que no somos nada proclives a escribir sobre los temas con los que los medios de comunicación nos bombardean durante semanas a modo de tormenta vomitiva y ventajista, como es el caso del fallecimiento del mediático Michael. Pero sucede que en ocasiones a uno le resulta imposible evadirse de la caca que le rodea y necesita urgentemente soltar una bocanada de aire para desahogarse y quedarse tanquilo mientras mira con desdén y calma a los inmortales soldados del mal. De todas formas, poco pienso decir que no se haya dicho ya, y voy a limitarme, como amante de la buena música y humilde seguidor de la que en su día este nuevo mito nos vendió, a realizar una pequeña reflexión interna que bien desearía haber podido convertir en realidad:

Si todas las hienas que hoy alaban las virtudes de Michael no hubieran esperado al día de su muerte para recordarle lo bueno y grande que era, quizás el tramo final de su vida hubiera sido bien diferente del que lamentablemente ha protagonizado. Las miles de hienas que hoy le besan los pies y que en su día merodeaban su hogar con el objetivo de verle entre rejas para regocijo de sus bolsillos y sus cuentas corrientes, se suben hoy al triste carro de los amantes de ’Jacko’, porque es el carro que vuelve a mover billetes y porque entre tanta basura y tanto cemento ya no es posible esconder la cabeza bajo tierra como una cobarde avestruz… Y que pase el siguiente. Que descanse en paz y mil gracias por sus discos. Los fantasiosos que aquí quedamos soñaremos que sigues vivo allá en la isla que un día Elvis Presley y John Lennon buscaron y encontraron… para desmarcarse de este mundo. (more…)

Contra la ofensiva del dogmatismo religioso

Miércoles, 4 de Marzo de 2009

Los abajo firmantes, pertenecientes a las ciencias naturales, a las ciencias sociales y a las ciencias humanas, desde las matemáticas hasta la filosofía, pasando entre otras por la física, la biología, la psicología y la sociología, queremos manifestar lo siguiente: Cuando al final de la edad media, la razón y la ciencia consiguieron desprenderse del dogmatismo de la fe con el surgimiento de la ilustración y de la modernidad, la religión, arrinconada por la racionalidad y la ciencia, actuó a la defensiva y aceptó cierta independencia entre fe y razón para proteger a la primera del descrédito con que la señalaba la segunda. Los científicos volvieron a sus quehaceres y se olvidaron de la religión, cuestión que creyeron definitivamente cerrada dada la evidencia de su falta tanto de base empírica como de fundamento filosófico.

La religión, sin embargo, nunca aceptó de buen grado la separación entre fe y razón, e intentó siempre que pudo someter las evidencias científicas a sus concepciones dogmáticas. Y así asistimos hoy en día a una nueva cruzada de la fe, en la que la religión pretende tergiversar los hechos científicos e invadir el espacio público imponiendo a los demás unas creencias que no deberían salir en ningún caso del ámbito privado. Después de decenios en los que la religión permanecía en segundo plano debido a cierto complejo de inferioridad ante los éxitos de una ciencia que le sacaba los colores, ha salido de su retiro forzado con un entusiasmo tan desbordante como dogmático con la intención de dirigir a la sociedad hacia unas posiciones sin fundamento científico, en una especie de regreso a un pasado medieval. Sentimos un profundo respeto tanto por los creyentes como por su anhelo subyacente de encontrar respuestas vitales a la pregunta por el sentido de la realidad. Sin embargo, no podemos aceptar que un tipo de pensamiento arcaico como el religioso que, en muchos aspectos, puede calificarse de pensamiento mágico, pretenda dirigir la sociedad como si aún nos hallásemos en una edad media sometida al fundamentalismo de unas creencias ajenas a la evidencia científica y a un integrismo inmune a cualquier razón filosófica. (more…)

Burla machista con firma estatal

Domingo, 8 de Febrero de 2009

Aunque desde lejos no lo parezca y el calendario no lo refleje, para millones de mujeres en nuestro país cada día es 8 de marzo. Y lo es porque todos los días del año las mujeres que nos rodean trabajan tenaz y constantemente con el objetivo de ampliar sus derechos de ciudadanía. Una batalla que deberían haber ganado siglos atrás de no ser por la acritud medieval y la cruel herencia que ésta dejó en los panolis que aún hoy día miran a las mujeres por encima del hombro. La Ley de Igualdad, aprobada en marzo de 2007, parecía el impulso que España necesitaba para conseguir la igualdad real que las mujeres merecían y merecen; la norma más importante para todas ellas desde que se aprobó la Constitución; la eliminación definitiva de toda discriminación laboral por razón de sexo. Aún así, la realidad no ha cejado en su empeño de dar a diario con la puerta en las narices de las mujeres españolas al mostrarnos sin tapujos el modus operandi con el que los mandamases nacionales se deshacen de sus trabajadoras con cantilenas obsoletas o con excusas que se autocalifican de embustes al hablar y convivir, como es el caso, en una sociedad moderna que ha atravesado con firmeza la barrera del año 2000.

La Ley, que contempla una enorme batería de actuaciones para hacer efectivo el principio de igualdad y para eliminar cualquier tipo de discriminación, garantiza medidas de acción positiva para favorecer el acceso de las mujeres al empleo, eliminando situaciones de discriminación que aún hoy se dan en las condiciones de trabajo. Y es que, en determinados sectores, la contratación de forma indefinida de una mujer se antoja imposible, ya sea ésta una mujer productiva, constante, trabajadora, polivalente o portadora de un aval firmado por el mismísimo Marx.

Y mientras tanto, la Administración Pública, ese ente cuyo objetivo primordial es, o debería ser, el de comprometerse con el hecho de conseguir la efectividad del derecho de igualdad entre mujeres y hombres, se limita a informar del principio de igualdad de trato y de oportunidades sin profundizar en el control a los empresarios que deberían llevar esos principios a buen puerto. Una pasividad que sonroja a propios y hace sollozar a extrañas en vista de la oscuridad en la que se ha sumido a ese futuro que debería presagiar la feliz claridad que las mujeres merecen en el trabajo y, por ende, en la vida.

Cuando nadie conoce a nadie

Domingo, 12 de Octubre de 2008

De un tiempo a esta parte, la omnipresente Internet se ha convertido en la casa de millones de voces de ratón y teclado. De sus ramas han surgido, a una velocidad de espanto, miles de foros y páginas web en las que, como sucede en la nuestra, todo visitante o piltrafa puede dejar su huella a modo de comentario, aportación o vómito. Es por ello que, tal y como sucede en toda actividad amparada por el anonimato, de la red y de este nuevo formato de páginas interactivas, ha surgido una nueva familia de seres virtuales que, amparados tras el velo en que se convierte la pantalla de su máquina, disparan a destajo desde su teclado convirtiendo lo que debería ser un revolucionario sistema de comunicación y participación ciudadana en un vertedero de despropósitos; en un huerto de discordia; en un escaparate de confrontación.

Las plataformas que en su día se crearon para fomentar el debate, la reflexión y el intercambio de pareceres se han convertido, por desgracia, en la cuna de xenófobos sin tripas, ultras de callejón, niñatos descerebrados y escritores frustrados sin más intención que sembrar odio para no recoger absolutamente nada, salvo su particular saco de incoherencias y unas cuantas faltas de ortografía.

En estos nuevos parajes, los alias se multiplican dando vida a personajes cobardes que permanecen ocultos en los escondites que la red y las IPs les proporcionan, mientras utilizan sus teclados para escribir, sin control ni corrección, un sinfín de disparates, malsonancias y barbaridades sin miedo a ser descubiertos o a quedar en evidencia ante el foro al que se dirigen. En un universo virtual sin más ley que la que nos obliga a relacionar un “nick” aleatorio con un número secreto para permitir el acceso, todo está y estará permitido.

Mensajes sin autor y sin respeto. Autores impunes. Impunidad permitida. Contaminación social vertida por despojos humanos que tiran la piedra y esconden la mano.

Vicky Cristina Barmodóvar

Viernes, 10 de Octubre de 2008

¡Pardiez! Es imposible. ¿Cómo iba a dejar pasar este mes de octubre sin comentar algo sobre Vicky, sobre Cristina y sobre Barcelona? No me lo creía ni yo mismo cuando abría la web y navegaba por la red intentando eludir el tema con la mirada fija en el teclado. Y miren que la aberración cinematográfica es tal, que justo castigo sería obviar la existencia del filme con el objetivo, no sólo de no torturarles, sino de olvidar por completo los minutos que sufrí sentado en aquel cine, rememorando los antiguos guiones, los ardientes diálogos y las tronchantes escenas del director que poco a poco lo va perdiendo casi todo. Y es que un buen saco de millones de euros catalanes y un Premio Príncipe de Asturias le han valido a Woody Allen para coger su mochila y volver a tropezar en su carrera correspondiendo alabanzas, en este caso a Barcelona y a Oviedo, con una película turística exenta de guión y de talento donde sólo llama la atención,a priori, un tridente de actores que, a pesar de ser superados en talento y belleza por Vicky, la cuarta en discordia, han dado el pego para vender el producto por medio mundo.

Desde el alma de todo amante del cine de Allen, duele horrores ver que, tras décadas de regalos cinematográficos, el laureado director no sepa, o haya olvidado, que supeditar el guión de una película a una ciudad y a sus falsos tópicos es más propio del Canal Viajar (accesible desde toda plataforma televisiva digital) que de un director de cine con el caché y la filmografía del neoyorquino. Y no crean que la sorpresa fue mayúscula. El resultado del proyecto se veía venir cuando uno comprobaba (los créditos de apertura lo recuerdan) que detrás de la producción andaba medio país con sus respectivos intereses e influencias artísticas. Y la resulta ha sido la previsible: turismo de postal, ausencia de sorpresas y un argumento centrado en el repetido triángulo amoroso del cine de Woody Allen, con el agravante no sólo de no añadir nada nuevo, sino de quitarle lo poco decente que tenían aquellas tramas de antaño: el diálogo. Eso sí, la dosis de fantasía es desmesurada: bohemios, pintores y fotógrafos viajando en avionetas privadas y haciendo tríos en los palacios de lujo de Barcelona mientras degustan vinos más caros que el petróleo. Acertadísimo, sí señor.

No sé si el fiasco y su producción han sido consecuencia de las ganas de ‘tots plegats’ (todos juntos) de dar a conocer la ciudad condal al mundo o el ansia de facturar de un director que, creyendo a los europeos inexpertos en su cine, nos ha vendido el guión más inane de toda su carrera. Quizás ambas cosas al mismo tiempo. Pero, como dijo el propio Bardem, Barcelona no necesita ni necesitará jamás promoción; a lo que yo añadiría que, tras años de crisis en el séptimo arte, los espectadores no necesitamos más cine de estercolero. Menos aún con el patrocinio y la firma de un director de renombre o con una promoción insistente, pertinaz y manirrota que muchos quisieran para proyectos de verdad.

Una retirada a tiempo es una victoria. Una recomendación que dejo tanto al director como a los miles de espectadores que no soporten la película y se debatan entre abandonar la sala para degustar una hamburguesa o seguir esperando «para ver si ocurre algo». No, no ocurre nada. Lo siento.

Contramanifiesto por las lenguas

Domingo, 20 de Julio de 2008

Durante las últimas semanas ha vuelto a escucharse una cantinela que por desgracia a muchos nos resulta familiar. El Manifiesto por una lengua común redactado recientemente por un grupo de presuntos intelectuales ha puesto sobre la mesa uno de los debates más ambiguos e inanes de nuestra historia. Y es que hablar del castellano como única lengua vertebradora de este país es tan grave como inconsciente al mirar a nuestro alrededor y contemplar no sólo la fragilidad de nuestras fronteras, sobretodo al hablar de cultura, sino también al observar objetivamente el mundo globalizado y en red en el que vivimos. Si imponer el castellano es grave, más lo es aún aseverar que éste está en peligro en alguno de los multiculturales rincones de España.

El debate está servido. El manifiesto, que ha despertado de su letargo un centenar de argumentos tan antiguos como casi olvidados, carece de la objetividad del que ha caminado por las calles de Catalunya, de Galicia o del País Vasco. Asimismo, muestra una cara tan desnutrida que jamás podrá encajar en la sociedad moderna en la que vivimos. Pero sabemos de dónde viene. El texto ha nacido de mentes cargadas de odio y prejuicios. Gentes que, amén de utilizar la lengua como arma política, llevan décadas disparando dardos en la misma dirección con el único objetivo de sentirse escuchados y leídos. Aún así, lo realmente grave es que el manifiesto ha conseguido contagiar, sorprendentemente, a unos cuantos despistados; personas que con su firma y apoyo han demostrado que bien poco deben saber de nuestra reciente y triste historia. Desconocerán (o no querrán recordar) que las tres lenguas cooficiales del Estado (catalán, gallego y vasco) fueron acosadas sin piedad en su día por reyes y caudillos con el único objetivo de reducirlas al uso doméstico que las condenara a la desaparición. Una tarea que se llevó a cabo mediante la prohibición directa y a través de la elección a dedo de los protagonistas de la vida política de lo que hoy son autonomías; catellano-hablantes que impusieran la lengua castellana bajo amenaza; personas capaces de señalar al hereje que defendiera su cultura.

La España autonómica que por fin hoy disfrutamos ha conseguido redirigir nuestra vida social, política y cultural hasta conseguir una feliz convivencia lingüística en las autonomías que distinguen más de una lengua al oír hablar a sus ciudadanos. Es un hecho objetivo y real, y un orgullo para los que tenemos la suerte de haber crecido aprendiendo dos o más lenguas en una sociedad que se encuentra a años luz de la que nos quieren dibujar los redactores del manifiesto. Un discurso que, paradójicamente, discrimina y separa más que une.

La Pajares Fashion Week

Domingo, 4 de Mayo de 2008

Pues sí. Parece que acabar con todos los ídolos nacionales es el único camino que les ha quedado a los herederos de Sardá para conseguir, por eliminación, que el próximo verano sólo nos quede Luís Aragonés y su inane selección. Lo intentaron con Esteso, con Ángel Cristo, con Gila… Y ahora le ha tocado a Pajares. Todos lo saben ya: en una escena más propia de su gran éxito Todos al suelo que de la ciudad de Madrid en el año 2008, Andrés Pajares irrumpió hace poco en el despacho de los abogados que gestionan su economía ataviado con un bigote postizo y portando una pistola falsa y un aerosol de defensa; ítems con los que terminó agrediendo a los allí presentes cuando, en vista del porte, le negaron poder ver a su asesor personal.

Y así comenzó la Semana Pajares. La continuación de la aventura que el mismo actor comenzó semanas atrás en televisión demostrando a todo el país que algo en su cerebro no anda bien, esperemos que temporalmente. Una aparición que, desgraciadamente, no dejó dudas sobre su estado actual, aunque no desvelara que lo peor estaba por llegar, no sólo por lo acontecido estos días, sino por las imágenes que emitió el mismo programa una semana después: escenas que mostraban a Pajares hablando solo y dando vueltas por el plató durante los minutos de publicidad.

En Madrid, Pajares fue detenido por la policía, y no era la primera vez, aunque esperemos que haya sido la última. Hace unas semanas, tras pasar una noche detenido en Madrid, Andrés se montó en el AVE y fue a Barcelona, donde se hospedó en el lujoso Hotel Arts, situado en el puerto de la ciudad. Allí sufrió un ataque de ansiedad, destrozó una habitación y obligó a la dirección a llamar a los mossos d’esquadra, quienes le llevaron al Hospital del Mar. Allí, el forense del juzgado de guardia le realizó diversas pruebas y obtuvo en todas ellas el mismo resultado: nada de drogas. Aún así, algo parece seguro: Andrés Pajares no está bien; Andrés Pajares necesita ayuda. Y así lo confirman los vecinos de la calle Fernández de la Hoz, en Madrid, donde reside el actor desde hace muchos años y donde no sorprenden las últimas noticias. Varios vecinos cuentan que a menudo ven a Andrés paseando por la calle hablando solo, con los espejos de los coches o sencillamente deambulando con la mirada perdida.

Sin embargo, el actor niega tener problemas. Y es algo típico en quien los sufre. A sus 68 años, Pajares apenas goza del cariño del público y debe conformarse, a día de hoy, con la compasión de quienes le han visto caer. El que durante décadas fue el rostro más conocido y envidiado de la televisión sufre y, con él, los suyos. Personas a quienes podemos ver con mejores o peores ojos, pero al fin y al cabo personas que en mayor o menor medida sufren. Personas que deben dar dos pasos: el de acercarse con todo a su padre (o, en su defecto, alejarse para siempre de él) y el de abandonar la televisión por mucho dinero que ésta les ofrezca por seguir hablando de quien no necesita que le hagan más daño. Una persona que necesita ayuda, salud, compañía y quizás trabajo. Por que si hay una cosa clara es que si a día de hoy Pajares se recupera y se coloca delante de una cámara, revienta las salas.

Salvemos Eurofrikón

Martes, 11 de Marzo de 2008

A juzgar por lo que se lee y se escucha estos días en los medios a raíz del órdago del equipo de Andreu Buenafuente al festival de Eurovisión, a uno le da la impresión de que la gente o no tiene muchas luces o carece de memoria histórica para esto de la música. Parece que nadie recuerda ya, o quizás no se percataran en su día, que durante décadas el señor Uribarri ha adivinado todas y cada una de las votaciones emitidas por los países participantes en Eurovisión. Eso, si se paran a pensar, es algo tan vergonzoso como el propio festival en sí. Y es que el tongo anual de banderitas y vestidos nunca ha sido un festival ni serio ni justo. Ya se dieron cuenta en 2003 los austríacos y decidieron romper el hielo del cachondeo enviando al grandísimo Alf Poier y su Weil der mensch zählt; un tema que demostró que el festival de Eurovisión merecía una burla bien trabajada, por lo menos por parte de los países limpios que no participan en el juego de las alianzas en la tanda de votaciones y el reparto de points.

Por fin alguien se ha decidido a dar el paso. Pero, desgraciadamente, la que se ha decidido a poner los puntos sobre las íes no ha sido la cadena televisiva encargada de gestionar el producto. Ha tenido que ser el pueblo, soberano él, quien con sus votos y sus mensajes ha decidido democráticamente subirse al carro de Alf Poier y de grupos como Lordi con el objetivo de pasar una velada divertida el próximo 24 de mayo en Belgrado, en detrimento del bodrio infumable de cada año.

Y ojo, que no vamos solos. La caravana de frikismo que encabezarán Rodolfo Chikilicuatre y sus bailarinas, estará acompañada por el pavo Dustin como representante de Irlanda, por un grupo de piratas estonios y por un bosnio que actuará con su gallina. ¡Abróchense los cinturones, uribarris del mundo! Rodolfo será mejor, será peor, será humorista, actor o conductor de helicópteros, pero si hay una cosa clara es que, pese al cabreo monumental de puristas como el propio Uribarri, merece representarnos en Eurovisión. Porque sí, porque lo ha elegido el pueblo… Y porque si en su día se atrevieron con Rosa, con David Civera, con Las Ketchup, con D’Nash o con un tal Ramón, deben atreverse con el gran Chikilicuatre. Pretendían salvar el festival y, por este año, lo han conseguido. Ahora toca esperar y, cuando llegue el día, acomodarse y disfrutar.

De Chad a Cancún

Lunes, 19 de Noviembre de 2007

Con el caso ya algo alejado en el tiempo y sin medios de comunicación bombardeando a base de victimismo la mente del que escribe, uno se para a pensar en el reciente caso de la tripulación del Chad y, por más que lo intenta, no logra completar el puzzle. Y es que, cegados por la teórica gravedad de la situación que vivían los retenidos y las mil y una aventuras que corrieron hasta el día de su liberación, los medios de comunicación estatales se limitaron a informar sobre los vaivenes burocráticos derivados del entuerto,  sobre el estado físico y mental de los reos y sobre su definitiva vuelta a casa; todo ordenadito y aliñado con mimo a base de Sarkozys y otras hierbas. Ni una sola palabra referente a lo acontecido en los vuelos, a las andanzas de la ONG implicada o a la cantidad de información que poseían los retenidos a cerca de la misión en la que se encontraban envueltos.

Hace poco, conocimos que la ONG Arca de Zoé había cifrado en 550.000 euros el proyecto (frustrado) de trasladar desde Chad hasta Francia a los niños “huérfanos” procedentes, según se dijo, de Darfur. Ahora sabemos que no estaban heridos, que no necesitaban atención médica urgente y que sólo cinco de los 103 niños eran sudaneses. El resto eran de Chad y, por si fuera poco, 91 de ellos tenían (y tienen) familia. Asimismo, en el apartado técnico, sabemos que para el traslado de marras, la ONG pagó 165.000 euros por el alquiler del avión de Girjet, la compañía española en la que trabajaba la tripulación protagonista del bando ibérico. Con estos datos en la mano, y haciendo sencillas cuentas, todo encaja y curiosamente huele a euro. Y es que, según la investigación abierta por los juzgados de París a raíz de lo acontecido, se sabe que los diferentes proyectos llevados a cabo durante el presente año por parte de Arca de Zoé han permitido a la ONG embolsarse la friolera de 700.000 euros en concepto de donaciones, la mayoría de las cuales proviene, como es natural, de los futuros padres adoptivos de los niños “huérfanos”, quienes pagaban unos 2.400 euros por niño “salvado”.

Con todo esto sobre la mesa, no es de extrañar que las autoridades de Chad vieran a la tripulación española como una pieza más del complejo rompecabezas de cómplices del presunto caso de tráfico de menores destapado. Asimismo, cuesta creer, y no es cosa de capitanes del escepticismo, que los españoles retenidos no estuvieran al tanto de la irregularidad que suponía alojar en un avión a tal cantidad de niños, como resulta casi imposible tragar con la cantinela de que la compañía aérea no estuviese informada de tales irregularidades en sus actividades. Ni una sola palabra; ni un solo minuto televisivo ha centrado su tarea en profundizar en el tema. Retenidos y liberados. Con eso nos quedamos y eso cenamos impasivos durante dos semanas.

Luego, con las aguas más calmadas, uno analiza el caso desde el punto de vista de las desventuras del viajero expuesto a leyes extranjeras y ve como le viene a la mente de manera fugaz e inevitable el famoso caso de la La gallega de Cancún, aquella joven que fue interceptada en México al regreso de su luna de miel con explosivos en el bolso. La chica lo negó todo, paseó en jersey durante una semana por veinte informativos y nada más se supo del asunto. Ni policía ni grabaciones. Eso sí, al cabo de unas semanas, la joven salió destetada en la revista Interviú y la inspiración divina le llevó a excusarse alegando que «le hacía falta el dinero», dando pie, como era de esperar, a que las mentes malignas se apresuraran a afirmar que quizás se podía tratar del mismo dinero que le hizo falta medio año atrás para pagarse una luna de miel picante a base de explosivos.

En fin, dejando al diablo de lado, resulta sencillo, en cierto modo, creer en la inocencia de todos estos aventureros. Pero no me digan que el mutismo mediático no enoja sus almas hasta el punto de creer que en estos casos impera la ley del país más fuerte. Aquella que se ciega en la inocencia del poderoso cuando agrede al pobre; la misma que impulsa a ciertos países a mirar para otro lado y si te he visto no me acuerdo.


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